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Así se vive el Día del Danzante, alma viva de la Romería

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 9 oct 2025
  • 1 Min. de lectura





Cada 13 de octubre, Zapopan se llena de ritmo, color y fe para celebrar el Día del Danzante, una tradición que le da el toque más alegre y devoto a la Romería de la Virgen de Zapopan. Desde temprano, el sonido de los tambores y los cascabeles anuncia la llegada de cientos de grupos de danzantes que, con penachos, lentejuelas y corazones entregados, rinden homenaje a la Generala.

Esta fiesta no es nueva: sus raíces se remontan al siglo XVIII, cuando los fieles acompañaban a la Virgen en su recorrido por los pueblos del Valle de Atemajac, agradeciendo su protección ante enfermedades y sequías. Con el paso del tiempo, las danzas se convirtieron en una oración con los pies, una manera de decir “gracias” bailando.

Frente a la Basílica de Zapopan, los concheros, matachines, aztecas y sonajeros dan vida a un espectáculo que mezcla historia, misticismo y devoción pura. Cada grupo tiene su estilo: los de conquista recuerdan los encuentros entre culturas, los aztecas evocan lo ancestral, y los matachines llenan el aire con sus cascabeles, danzando sin descanso bajo el sol tapatío.

Después del gran regreso de la Virgen el 12 de octubre, el Día del Danzante es como el broche de oro de la Romería: un momento de agradecimiento, comunidad y promesa. Las calles huelen a copal, los trajes relucen con el sol, y el corazón de Zapopan late al compás del tambor.

En Jalisco, los danzantes son el alma que mantiene viva la fe del pueblo cada octubre. 🌾💫

 
 
 

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