En Jalisco, si no pica… no cuenta. Día de la Comida Picante y el orgullo tapatío por el chile
- heyjaliscoo
- 16 ene
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En Jalisco el picante no es un reto, es una forma de vida. Aquí el chile no se mide en Scovilles, sino en tradición, antojo y carácter. Porque si algo distingue a la gastronomía tapatía es ese equilibrio perfecto entre sabor, fuego y corazón.
Desde una birria bien servida, con su salsa roja que avisa pero no perdona, hasta unas tortas ahogadas donde el picante es opcional… pero juzgado si lo pides sin chile. El “ahogada” no es metáfora, es promesa.
El chile de árbol, el serrano, el jalapeño y el chile de uña son protagonistas silenciosos en cocinas, mercados y fondas. Están en el molcajete, en la mesa y en la memoria. Porque aquí el picante no se agrega: se hereda.
En el tianguis, en la esquina o en la cocina de la abuela, el picante acompaña todo: pozole rojo, carne en su jugo, salsas tatemadas, tejuino con limón y chile, y hasta la fruta con sal y polvo rojo que arde pero no se olvida.
Celebrar el Día de la Comida Picante en Guadalajara es reconocer que el chile no solo da sabor, también identidad. Nos hace sudar, reír, compartir la mesa y decir con orgullo: “sí pica, pero está bien bueno”.
Porque en esta ciudad, el picante no se evita… se presume.




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