Pullman: el viaje de lujo sobre rieles entre Jalisco y la capital
- heyjaliscoo
- 25 mar
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Hubo un tiempo en que viajar de Jalisco a la capital del país no era solo un traslado, sino toda una experiencia. El llamado “Pullman” del Ferrocarriles Nacionales de México representó durante décadas una de las formas más elegantes y cómodas de recorrer la ruta hacia la Ciudad de México.
Estos vagones Pullman estaban diseñados para ofrecer un nivel superior de confort: asientos amplios, acabados cuidados, servicio a bordo y, en algunos casos, espacios para dormir. Para muchos jaliscienses, tomar el tren no era solo necesario, era un acontecimiento. Familias completas se despedían en la estación, mientras el silbato marcaba el inicio de un viaje largo pero lleno de expectativa.
La ruta ferroviaria que conectaba Guadalajara con la capital atravesaba paisajes cambiantes: campos agaveros, zonas montañosas y pueblos que parecían detenerse en el tiempo al paso del tren. Era una forma distinta de conocer México, más pausada, más contemplativa. El trayecto podía tomar varias horas —incluso más de medio día—, pero el encanto estaba precisamente en ese ritmo.
El Pullman se convirtió en sinónimo de cierto estatus. No todos podían acceder a ese tipo de vagón, por lo que viajar ahí implicaba un pequeño lujo dentro de lo cotidiano. Ejecutivos, familias acomodadas y viajeros frecuentes lo preferían por la comodidad frente a otras opciones más básicas del ferrocarril.
Con el paso del tiempo, el auge de las carreteras y los vuelos comerciales fue desplazando al tren de pasajeros. Aquellas salidas desde estaciones llenas de vida fueron desapareciendo poco a poco, dejando en la memoria colectiva una época donde viajar era también convivir, observar y disfrutar el camino.
Hoy, el recuerdo del Pullman sigue vivo entre quienes lo conocieron: una postal de elegancia sobre rieles que marcó una forma de moverse entre Jalisco y la Ciudad de México, cuando el viaje era tan importante como el destino.




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