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Comunidad de Gómez Farías promueve reconocimiento estatal para Tololos y Coloradas

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Gómez Farías fortalece la salvaguarda de una de sus manifestaciones más representativas, vinculada a la veneración de San Sebastián Peregrino.

La manifestación tradicional de Tololos y Coloradas, Celebración y Veneración a San Sebastián Peregrino, dio un paso firme en su camino hacia la Declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de Jalisco, luego de que portadores de la tradición entregaran formalmente la solicitud ante la Secretaría de Cultura del Estado.

La expresión, profundamente arraigada en el sur de Jalisco, es una de las celebraciones más significativas del municipio de Gómez Farías. Se trata de una tradición que conjuga elementos religiosos, históricos y comunitarios, resultado del sincretismo entre las creencias indígenas y la evangelización colonial, particularmente a través de las llamadas “danzas de conquista”.

Raíces históricas y sentido comunitario

La festividad tiene lugar cada mes de enero y gira en torno al peregrinar de una pequeña imagen de San Sebastián Peregrino, que recorre distintos puntos del municipio durante varios días. La figura es acompañada por cargueros, capitanes moros y cristianos, los tololos y las coloradas —hombres y mujeres danzantes—, así como músicos tradicionales que ejecutan sones con chirimía y tambor.

El origen de esta tradición se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando las comunidades indígenas del sur de Jalisco integraron elementos de la cosmovisión prehispánica con el culto católico. San Sebastián, considerado protector ante epidemias y adversidades, fue adoptado como figura central de devoción, especialmente en contextos de enfermedad y crisis social.

Los tololos y coloradas representan, a través de su indumentaria, danza y simbolismo, la memoria histórica de los pueblos originarios y la narrativa de los enfrentamientos entre moros y cristianos, reinterpretada desde la identidad local. Sus vestuarios coloridos, penachos, máscaras y listones expresan una estética que ha sido transmitida por generaciones.

Música, ritual y transmisión intergeneracional

Uno de los elementos distintivos de la manifestación es la música tradicional interpretada con chirimía —instrumento de origen europeo adoptado en la Nueva España— y tambor. Los sones acompañan las procesiones y danzas, marcando el ritmo ceremonial y fortaleciendo el carácter ritual de la celebración.

Además de la danza y la música, la festividad incluye la preparación de alimentos y bebidas tradicionales, la elaboración de faroles artesanales y la organización comunitaria mediante cargos religiosos como el tlayacanque, figura que coordina y resguarda la tradición.

Un rasgo fundamental es su transmisión intergeneracional. Niñas, niños y jóvenes participan activamente como aprendices, garantizando la continuidad de la práctica y el fortalecimiento de la identidad comunitaria.

Proceso de Declaratoria

La solicitud entregada a la Secretaría de Cultura retoma esfuerzos iniciados en 2015 y se sustenta en estudios realizados entre 2019 y 2020 sobre la manifestación, su contexto histórico y su valor cultural. Con el inicio formal del procedimiento, se trabajará en la integración de un expediente técnico que documente la riqueza simbólica, social y artística de esta expresión.

De concretarse la Declaratoria, Tololos y Coloradas se integrarían al Inventario Estatal de Patrimonio Cultural, lo que implicaría acciones de salvaguarda, promoción y acompañamiento institucional para preservar la tradición frente a los retos de la modernidad.

Ventana a la Tradición

En el marco de la entrega de la solicitud, se realizó una jornada cultural en el Patio de los Ángeles, como parte del programa “Ventana a la Tradición”, donde se presentaron sones tradicionales, una conferencia sobre la historia y misticismo de San Sebastián del Sur y un taller de elaboración de faroles.

Para la comunidad de Gómez Farías, este proceso representa no solo un reconocimiento oficial, sino la reafirmación de su identidad y memoria colectiva. Tololos y Coloradas no es solo una festividad: es una expresión viva que articula fe, historia, arte y pertenencia, y que continúa latiendo en el corazón del sur de Jalisco.

 
 
 
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