Cuachala: el ancestral platillo del sur de Jalisco que se come a sorbos
- heyjaliscoo
- hace 2 días
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Entre fiestas patronales, bodas, velorios y reuniones familiares del sur de Jalisco, existe un platillo que para muchos representa identidad, comunidad y tradición: la cuachala.
Este guiso espeso, rojizo y lleno de sabor tiene raíces prehispánicas y es considerado uno de los alimentos más emblemáticos de municipios como Tuxpan, Sayula, Zapotiltic y Ciudad Guzmán. Su origen más reconocido se ubica en Tuxpan, conocido como “el pueblo de la fiesta eterna”, donde la cuachala sigue siendo protagonista en celebraciones religiosas y encuentros comunitarios.
La cuachala —también llamada cuaxala o coachala— se prepara a base de masa de maíz, jitomate, chiles secos y pollo desmenuzado. El resultado es una especie de chileatole espeso con un sabor ahumado y profundamente casero que suele servirse muy caliente acompañado de tortillas recién hechas.
Tradicionalmente, el platillo se cocina en grandes cazuelas de barro y en cantidades enormes durante las fiestas del pueblo. En Tuxpan, por ejemplo, las cocineras preparan la receta de generación en generación utilizando ingredientes locales y técnicas antiguas como el molido manual del maíz y los chiles.
Uno de los detalles más curiosos es que la cuachala no suele comerse con cuchara. Originalmente se sirve en un plato especial llamado “plato cuachalero” y muchas personas la toman directamente a sorbos, acompañándola con tortillas o tostadas.
Aunque existen versiones con carne de puerco o res, la receta tradicional mantiene la combinación de maíz, chile y pollo como base principal. Algunos historiadores gastronómicos señalan que antes de la llegada de los españoles incluso pudo haberse preparado con guajolote o animales silvestres de la región.
La importancia cultural de la cuachala es tan grande que su proceso de elaboración fue inscrito desde 2015 en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de Jalisco.
Más que un simple caldo, la cuachala representa una tradición viva del sur jalisciense: un platillo humilde, rendidor y comunitario que todavía logra reunir familias enteras alrededor del fogón y las fiestas del pueblo.




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