Cuando escribir también es una forma de sanar: invitan a taller sobre memoria, literatura y experiencia
- heyjaliscoo
- hace 24 horas
- 2 min de lectura

Las palabras tienen el poder de preservar la memoria, comprender el pasado y dar sentido a experiencias que han marcado nuestras vidas. Con esa premisa, el Edificio Arroniz será sede del taller "Narrar lo que nos duele: literatura, memoria y escritura de la experiencia", una actividad que invita a reflexionar sobre cómo la escritura puede convertirse en una herramienta de expresión, memoria y reconstrucción personal.
Impartido por el escritor Fausto Salcedo, el taller tomará como punto de partida el proyecto PECDA "La ciudad y las tristezas", una crónica literaria que aborda uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de Guadalajara: las explosiones del 22 de abril de 1992, tragedia que transformó para siempre la vida de cientos de familias y dejó una profunda huella en la memoria colectiva de la ciudad.
A través de ejercicios y herramientas propias de la crónica, la narrativa y la literatura testimonial, las y los participantes explorarán formas de transformar recuerdos, emociones y experiencias complejas en relatos capaces de comunicar, documentar y generar reflexión.
Más allá de la escritura creativa, el taller representa una oportunidad para comprender el valor de la memoria como patrimonio cultural. Las historias personales no solo ayudan a entender nuestro pasado, también contribuyen a construir relatos colectivos que permiten a las comunidades conservar sus experiencias y aprender de ellas.
La actividad está dirigida tanto a personas interesadas en la literatura como a quienes desean explorar nuevas formas de expresión. No es necesario ser escritor profesional; basta con tener interés por contar historias, reflexionar sobre la experiencia humana y descubrir el potencial transformador de las palabras.
En un tiempo donde la inmediatez domina la comunicación, espacios como este recuerdan la importancia de detenerse, escribir y escuchar. Porque narrar lo que nos duele también puede convertirse en una manera de comprender, sanar y mantener viva la memoria de aquello que no debe olvidarse.
