Del aesthetic al antojo tapatío: ¿por qué tomar tejuino cuando todos están tomando matcha?

El matcha tiene su momento: verde intenso, espuma perfecta, vasos transparentes y fotografías que parecen sacadas de Pinterest. Pero mientras las redes sociales convierten esta bebida japonesa en protagonista de cafeterías y tendencias, en Jalisco tenemos una alternativa con historia, identidad y mucho sabor: el tejuino.
Y no, no se trata de entrar en una competencia de bebidas ni de cancelar el matcha. Se trata de recordar que no todo lo que está de moda viene de lejos y que, a veces, lo verdaderamente extraordinario está en los sabores que tenemos desde hace generaciones.
El tejuino también tiene su aesthetic
Servido bien frío, con hielo, limón, sal y una cucharada de nieve de limón, el tejuino tiene una personalidad que no necesita filtros. Su color, textura y presentación son tan particulares que podría protagonizar cualquier fotografía gastronómica.
Su preparación tradicional parte del maíz fermentado, una herencia culinaria que conecta con prácticas alimentarias de origen prehispánico. En Jalisco es parte de la cultura de la calle: está en los carritos, en los mercados, en las plazas y en esos puestos donde el vendedor ya sabe cuánto limón y cuánta sal ponerle a cada cliente.
No necesita una barra minimalista ni un nombre en japonés para convertirse en una experiencia.
Matcha vs. tejuino: dos culturas en un vaso
El matcha es té verde japonés molido hasta convertirse en un polvo fino. Se prepara mezclándolo con agua y puede servirse frío, caliente o acompañado de leche. Contiene cafeína y compuestos antioxidantes propios del té verde.
El tejuino, por su parte, tiene como protagonista al maíz y un proceso de fermentación que le aporta su sabor característico, entre dulce y ligeramente ácido. Se suele acompañar con limón, sal y, en muchas versiones jaliscienses, nieve de limón.
Son bebidas muy distintas, pero ambas cuentan algo sobre el lugar del que vienen: una habla de la tradición japonesa del té y la otra de la cultura del maíz en México.
¿Por qué darle una oportunidad al tejuino?
Porque consumir productos locales también es una manera de reconocer el trabajo de quienes mantienen vivos los sabores tradicionales. Porque el maíz es parte fundamental de nuestra identidad gastronómica y porque detrás de cada vaso de tejuino hay una preparación que se ha transmitido y adaptado con el paso del tiempo.
Además, el tejuino tiene algo que ninguna tendencia puede fabricar: pertenencia. Es ese sabor que acompaña una caminata por el Centro, una tarde de calor o una vuelta por el barrio.
Así que la próxima vez que busques una bebida para tu foto, no descartes el vaso de tejuino. Ponle su nieve, su limón, busca una buena luz y presume lo nuestro.
Que el matcha tenga su estética, pero que el tejuino tenga el reconocimiento que merece. Porque en Jalisco también sabemos convertir una tradición en tendencia.




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