Dulces y postres que saben a Jalisco
- heyjaliscoo
- 17 sept 2025
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Jalisco no sólo presume mariachi y tequila, también tiene una tradición dulcera que ha pasado de generación en generación y que endulza las fiestas, las visitas al centro y hasta los recuerdos de la infancia.
Entre los más famosos están las jericallas, ese postre típico tapatío parecido a la crema catalana, creado en el Hospicio Cabañas en el siglo XIX por una monja que buscaba un alimento nutritivo para los niños. Su mezcla de leche, huevo, azúcar y vainilla, con la capa doradita de arriba, se ha convertido en símbolo de la ciudad.
No menos populares son las cajetas de membrillo y las de leche, que se venden en barra o en cuadritos envueltos en celofán de colores. En los pueblos, todavía se elaboran de manera artesanal y se regalan en bautizos, primeras comuniones o simplemente como detalle de cariño.
Los rollos de guayaba, hechos en municipios como Sayula, son otro clásico: la fruta cocida con azúcar se enrolla en láminas dulces que hacen la delicia de chicos y grandes.
En las fiestas patronales no faltan los dulces de tamarindo, desde bolitas enchiladas hasta figuritas en forma de frutas. Tampoco los jamoncillos de leche, suaves y cremosos, que suelen encontrarse en ferias y tianguis.
Para los que disfrutan lo más tradicional, están los ponches de frutas, los ates, las obleas con cajeta y, por supuesto, el tejuino, esa bebida fermentada de maíz que, aunque no es postre como tal, entra perfecto en la lista de sabores dulces jaliscienses.
Cada dulce y postre de Jalisco cuenta una historia: la del pueblo que lo vio nacer, la de las manos que lo preparan y la de quienes lo disfrutan. Son parte del sabor y la identidad de un estado que sabe celebrar la vida con un toque de azúcar.




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