El hombre que convirtió un gol en una de las celebraciones más recordadas del Mundial del 94 llega a Guadalajara

Hay jugadores que se recuerdan por sus goles. Y hay otros que se quedan en la memoria por lo que hicieron sentir.
Bebeto es uno de ellos.
El delantero brasileño fue una de las figuras del Mundial de Estados Unidos 1994, torneo en el que Brasil levantó su cuarto título mundial y donde formó una dupla inolvidable con Romário. Bebeto marcó tres goles durante aquella Copa y fue titular en la final que Brasil ganó ante Italia en penales.
Pero si hay una imagen que prácticamente todo el mundo recuerda, es la del 9 de julio de 1994.
Brasil enfrentaba a Países Bajos en los cuartos de final. Romário había abierto el marcador y, al minuto 63, Bebeto recibió el balón, se quitó de encima al arquero y mandó la pelota al fondo de la red para poner el 2-0.
Y entonces hizo historia.
Bebeto comenzó a mecer los brazos como si cargara a un bebé. A su lado se unieron Mazinho y Romário y, sin que estuviera planeado, nació una de las celebraciones más icónicas en la historia de los Mundiales.
¿La razón? Su hijo Mattheus acababa de nacer apenas dos días antes en Río de Janeiro.
Aquel festejo terminó dando la vuelta al mundo y se convirtió en una de esas imágenes que todavía hoy aparecen cuando se habla del Brasil de los 90.
Y ahora, más de tres décadas después de aquella Copa, Bebeto llegará a Guadalajara para encontrarse con los aficionados que crecieron viendo jugar a aquella generación brasileña.
📍 La Gran Plaza, Guadalajara
📅 Domingo 8 de noviembre
⏰ 4:00 p.m.
Podrás conocerlo, tomarte una fotografía y conseguir un jersey autografiado o llevar tu propio artículo para que lo firme. Los autógrafos incluyen certificado de autenticidad JSA y habrá 100 accesos disponibles.
Así que sí: si viste aquel Mundial, probablemente cuando escuchas “Bebeto” todavía te viene a la cabeza una camiseta amarilla, Romário al lado y tres brasileños meciendo a un bebé imaginario después de un gol.
La nostalgia mundialista llega a Guadalajara. Y esta vez, en persona.




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