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En Jalisco, si no lleva limón, todavía le falta algo: el toque tapatío que mejora cualquier antojo

Foto del escritor: heyjaliscoo
heyjaliscoo
hace 2 horas
2 min de lectura

En Guadalajara y buena parte de Jalisco hay una costumbre que no necesita receta ni explicación: antes de darle la primera mordida, hay que preguntarse si ya le pusiste limón. Porque sí, los tapatíos tenemos una relación muy especial con este cítrico y parece que cualquier antojo puede mejorar con unas gotitas.


¿Una bolsa de papas? Limón. ¿Unos dorilocos? Limón. ¿Un elote o un vaso de fruta? Que no falte. ¿Un tejuino bien frío? Con limón y sal, por supuesto. Y si hablamos de una buena tostada, unos tacos o una botana callejera, el limón pasa de ser un ingrediente extra a convertirse en protagonista.


Lo curioso es que no se trata solamente de darle un sabor ácido a la comida. El limón aporta frescura, equilibra sabores y hace que cada bocado tenga ese toque que despierta el paladar. En las botanas, además, combina de maravilla con el chile, la sal y las salsas que tanto disfrutamos en las calles de Jalisco.


Y es que nuestra gastronomía tiene mucho de esa mezcla entre sabores intensos, ingredientes frescos y antojos que se disfrutan sin tanta ceremonia. Desde los puestos afuera de las escuelas hasta los mercados, las plazas y las reuniones familiares, siempre hay alguien que pregunta: “¿Le vas a poner limón?”.


Eso sí, cada quien tiene su especialidad. Hay quienes exprimen medio limón sobre cualquier botana y quienes apenas necesitan unas gotitas. También están los que llevan su propio limón por si acaso, porque confiar en que el puesto tenga suficiente no siempre es una opción.


Y aunque esta costumbre no es exclusiva de Jalisco, en nuestra cultura del antojo se ha ganado un lugar especial. Es parte de esa manera tan nuestra de disfrutar la comida: con chile, salsita, limón y, si se puede, compartiendo con los amigos.


Así que la próxima vez que veas a alguien exprimiendo un limón sobre algo que ya parecía perfecto, no preguntes demasiado. Probablemente está haciendo lo que cualquier buen antojo tapatío necesita.

Porque en Jalisco, a veces el secreto no está en cambiar el platillo, sino en ponerle limón. 


Y tú, ¿a qué comida o botana le pones limón aunque los demás te digan que ya es demasiado?

 
 
 

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