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Estero El Salado: el pulmón verde de Puerto Vallarta que protege la vida entre el mar y la ciudad

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 26 jul
  • 2 min de lectura

En medio del crecimiento urbano de Puerto Vallarta existe un refugio natural que resguarda una de las mayores riquezas ecológicas de la costa jalisciense: el Estero El Salado, un ecosistema de manglar que este año conmemora 26 años como Área Natural Protegida.

Con una superficie de 208.8 hectáreas, este estero representa uno de los pocos manglares urbanos de México y desempeña un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima y la protección del litoral frente a fenómenos naturales.


Su mayor tesoro son los manglares, considerados uno de los ecosistemas más productivos del planeta. Aquí conviven tres especies emblemáticas: mangle rojo, mangle blanco y mangle negro, cuyas raíces funcionan como auténticos viveros naturales donde se desarrollan peces, crustáceos y moluscos antes de migrar al océano.

Pero la riqueza del Estero El Salado va mucho más allá de su vegetación. Entre sus canales de agua salobre habita el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), una especie clave para mantener el equilibrio ecológico. También es refugio de garzas, ibis, espátulas rosadas, martines pescadores, pelícanos, cormoranes y decenas de aves migratorias que encuentran aquí alimento y descanso durante sus largos recorridos.

En sus aguas viven mojarras, róbalos, lisas y diversas especies de peces, además de cangrejos, camarones y otros organismos que sostienen la cadena alimenticia del ecosistema. En tierra firme también pueden observarse iguanas, mapaches, tlacuaches y una gran variedad de reptiles, anfibios e insectos.

Además de albergar vida silvestre, el estero brinda servicios ambientales indispensables: captura dióxido de carbono, filtra contaminantes, ayuda a disminuir el impacto de inundaciones, protege la línea costera de la erosión y mejora la calidad del agua antes de que llegue al océano.

Gracias a programas de conservación, educación ambiental e investigación científica, hoy es posible recorrer parte del estero mediante visitas guiadas, donde los visitantes descubren la importancia de este humedal sin alterar el delicado equilibrio de su flora y fauna.

A 26 años de su declaratoria como Área Natural Protegida, El Salado sigue demostrando que la naturaleza puede coexistir con la ciudad cuando existe el compromiso de protegerla. Es un recordatorio de que Jalisco no solo presume playas y montañas, sino también ecosistemas únicos que son esenciales para la vida de las generaciones presentes y futuras.

 
 
 

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