Guasanas: la botana tapatía que sabe a campo y temporada
- heyjaliscoo
- 18 nov 2025
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En Jalisco, pocas botanas despiertan tanta nostalgia como las guasanas, esos garbanzos tiernos que llegan justo cuando empieza el calorcito y los puestos en las esquinas se llenan de vaporcito y olor a hogar. Aunque hoy son un antojo muy tapatío, su origen viene del garbanzo fresco, un cultivo que se ha dado por generaciones en las tierras fértiles de la región. Municipios como Ocotlán, Poncitlán, La Barca, Tepatitlán, Atotonilco el Alto y Zapotlanejo son conocidos por su producción, donde los agricultores cosechan el grano en su etapa verde, antes de secarse.
La magia de las guasanas está en su sencillez: se cuecen al vapor o en agua con sal, se sirven calientes y se disfrutan sacando los granitos de la vaina con un movimiento que todo tapatío domina desde chiquillo. A veces llevan un toque de limón y chilito en polvo, otras se comen así nomás, en su sabor más puro, igualito a como las prepara la gente del campo.
En Guadalajara es común encontrarlas en tianguis, plazas, parques, cruceros y barrios tradicionales durante su temporada, especialmente entre finales de invierno y primavera. Son la botana perfecta para caminar por el centro, echar la platicada o simplemente sentir ese saborcito que conecta con la tierra y con la identidad jalisciense.
Las guasanas no solo son un antojo: son parte de nuestra cultura culinaria, un recordatorio de que lo más rico a veces viene directo del campo y sin complicaciones. Aquí, en el mero corazón de Jalisco, siguen siendo ese gustito sencillo que sabe a tradición.




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