Haciendas y casonas de Jalisco: muros que cuentan la historia del estado
- heyjaliscoo
- hace 5 horas
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En Jalisco, basta con alejarse un poco del ruido de la ciudad para encontrarse con haciendas y casonas que parecen detenidas en el tiempo. Muros de adobe, patios enormes, corredores con arcos y puertas de madera que han visto pasar generaciones completas. No son solo construcciones bonitas: son testigos vivos de la historia jalisciense.
Durante la época colonial y el siglo XIX, las haciendas fueron el motor económico del estado. Desde ahí se organizaba la producción agrícola, ganadera y tequilera, y alrededor de ellas nacieron pueblos enteros. Las casonas, sobre todo en centros históricos como Guadalajara, Lagos de Moreno o Tequila, reflejaban el auge de familias que marcaron el rumbo político, cultural y social de la región.
Con el paso del tiempo, muchas de estas edificaciones cambiaron de función. Algunas quedaron en el abandono, pero otras encontraron una segunda vida como hoteles boutique, museos, centros culturales o escenarios para eventos. En ese proceso, conservaron detalles que hoy nos siguen hablando del pasado: azulejos, herrería artesanal, capillas privadas y jardines que fueron punto de encuentro comunitario.
Más allá de su arquitectura, estas haciendas y casonas guardan historias de trabajo, tradición y también de transformación social. Ahí se mezclan relatos de bonanza, revoluciones, repartos agrarios y nuevas etapas que redefinieron a Jalisco.
Hoy, recorrerlas es una forma de entender de dónde venimos y cómo se ha construido la identidad del estado. Son espacios que conectan al Jalisco rural con el urbano, al pasado con el presente, y que siguen siendo parte del paisaje cultural que nos da orgullo.
Porque en Jalisco, la historia no solo se lee… se camina entre patios, corredores y viejas paredes que aún tienen mucho que contar.







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