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Huentitán el Bajo: cuando Guadalajara todavía olía a campo

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • hace 6 horas
  • 1 Min. de lectura

Antes de que el concreto ganara terreno y las avenidas marcaran el ritmo de la ciudad, Huentitán el Bajo era un rincón donde Guadalajara aún se sentía rural. La fotografía restaurada que hoy vuelve a circular nos transporta aproximadamente a 1950, cuando este barrio estaba rodeado de sembradíos, campo abierto y caminos de tierra, y la vida avanzaba al paso de la naturaleza.

En aquella época, Huentitán el Bajo era sinónimo de tranquilidad y comunidad. Las casas se levantaban entre parcelas, el paisaje estaba dominado por el verde y el Río Santiago marcaba la geografía y el carácter del lugar. Aquí, el día comenzaba temprano, entre labores del campo, oficios sencillos y una convivencia vecinal que hoy resulta casi impensable.

Con el paso de los años, Guadalajara creció hacia el norte y Huentitán el Bajo fue transformándose. Llegaron nuevas vialidades, servicios y colonias, pero el barrio nunca perdió del todo su esencia. Aún hoy, entre calles y rincones, sobreviven historias, tradiciones y memorias que recuerdan su origen campesino.

Esta imagen no solo es un documento visual: es un recordatorio de cómo la ciudad se ha construido sobre antiguos paisajes rurales y de la importancia de mirar al pasado para entender el presente. Huentitán el Bajo sigue siendo parte viva de Guadalajara, con raíces profundas y una identidad que resiste el paso del tiempo.

 
 
 

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