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 Los ríos que le dieron vida a Guadalajara… y que todavía corren por la ciudad

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 8 jul 2025
  • 2 Min. de lectura

Aunque hoy nos cueste imaginarlo entre avenidas y concreto, la Zona Metropolitana de Guadalajara nació gracias al agua de sus ríos. Hace siglos, los tapatíos se asentaron cerca de estos afluentes para vivir, sembrar, mover molinos y hasta refrescarse.

El más famoso, y todavía el más caudaloso, es el río Santiago, que serpentea por el norte de la ciudad, bordeando colonias como Huentitán y pasando bajo el puente Matute Remus y la Barranca. Durante años fue el pulmón acuático de la región, aunque hoy carga con problemas de contaminación que muchos colectivos buscan revertir.

Otro que marcó la historia es el río San Juan de Dios, que pasaba justo por el corazón del centro tapatío. Hoy está entubado y corre por debajo del Mercado San Juan de Dios y la Calzada Independencia, pero en tiempos de la Colonia era vital para el comercio y la vida cotidiana.

En Zapopan todavía resisten algunos tramos del Atemajac, que cruzaba por el ahora populoso mercado del Mar y la Normal, y que dio nombre al antiguo pueblo de Atemajac del Valle. También existieron el río del Arenal y el Seco, que alimentaban canales agrícolas y huertas al sur y oriente de la ciudad, muchos de ellos hoy convertidos en calles y drenajes.

Estos ríos, aunque hoy ocultos o maltratados, son parte esencial de la memoria de Guadalajara. Grupos ambientalistas y autoridades han impulsado programas para rescatar sus cauces y convertirlos en espacios públicos limpios y seguros, recordando que la ciudad le debe su vida al agua que corre por sus venas.

Así que la próxima vez que pases por la Calzada o por Huentitán, piensa que debajo de tus pies o a la vuelta de la barranca todavía corren las aguas que hicieron posible nuestra ciudad. Porque en Guadalajara, hasta los ríos tienen historia.

 
 
 

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