Muralistas jaliscienses que también pintaron la historia
- heyjaliscoo
- hace 6 horas
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Cuando se habla de muralismo en Jalisco, muchos piensan de inmediato en Orozco o Siqueiros… pero la realidad es que el estado ha sido cuna de muchos otros artistas que también dejaron huella en muros, edificios y espacios públicos. Aquí te dejamos una mirada a algunos muralistas jaliscienses icónicos —de distintas épocas y estilos— que vale la pena conocer.
Uno de los nombres clave es Gabriel Flores, originario de Guadalajara, cuya obra se puede ver en espacios como el Hospital Civil y la Universidad de Guadalajara. Su estilo abordó temas sociales, científicos y culturales, con una narrativa visual potente que lo llevó incluso a formar parte de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.
También destaca Raúl Anguiano, parte de la segunda generación del muralismo mexicano. Nacido en Guadalajara, su obra mantuvo el compromiso social del movimiento, pero con una mirada más moderna. Realizó más de 50 murales en México y Estados Unidos, consolidándose como una figura clave del siglo XX.
Otro nombre importante es Carlos Orozco Romero, quien participó en las primeras etapas del muralismo en el estado con obras como Alfareros tonaltecas, considerada una de las más tempranas del movimiento en Jalisco.
En esa misma línea histórica aparece Amado de la Cueva, colaborador cercano de Siqueiros y autor de murales en espacios emblemáticos como la Biblioteca Iberoamericana. Su trabajo ayudó a consolidar el muralismo en Guadalajara desde sus inicios.
Otro artista menos mencionado, pero relevante, es Xavier Guerrero, quien aunque trabajó a nivel nacional, tuvo vínculos con Jalisco y fue una figura importante en la formación del muralismo como movimiento social y educativo.
Y no todo es pasado. También hay muralismo contemporáneo que sigue reinterpretando esta tradición. Artistas como Maye Mora Salas, Rosario Lascano o Montserrat Soriano forman parte de nuevas generaciones que están llevando el muralismo hacia temas actuales como identidad, medio ambiente y sociedad.
Lo interesante es que el muralismo jalisciense no se quedó en los libros: sigue vivo en calles, galerías y espacios públicos. Desde los grandes recintos históricos hasta muros urbanos, el legado continúa evolucionando.
Porque en Jalisco, el arte no solo se cuelga…se pinta en grande y se comparte con todos.




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