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Paraninfo del MUSA: el corazón cultural de Guadalajara que guarda la fuerza de Orozco

Foto del escritor: heyjaliscoo
heyjaliscoo
hace 2 días
2 min de lectura

Hay edificios que se visitan y otros que se sienten. En pleno corazón de Guadalajara, el Paraninfo Enrique Díaz de León, sede del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, es de esos espacios donde la historia, el arte y la vida universitaria se encuentran bajo un mismo techo.

Su historia comenzó en 1914, cuando el gobernador Manuel M. Diéguez impulsó su construcción como parte de un proyecto educativo. Con el paso de los años, el inmueble tuvo distintos destinos e incluso se planteó convertirlo en Palacio Legislativo, pero finalmente encontró su vocación dentro de la Universidad de Guadalajara. Fue inaugurado como parte del patrimonio universitario en 1938.

Pero si hay algo que convirtió al Paraninfo en uno de los espacios más emblemáticos de Jalisco fue la llegada de José Clemente Orozco. Entre 1936 y 1937, el muralista jalisciense plasmó en sus muros y cúpula una obra de enorme fuerza: El hombre creador y rebelde y El pueblo y sus falsos líderes, además de otros frescos que forman parte del conjunto.

Al levantar la mirada, la cúpula se convierte en una experiencia. Orozco utilizó el fresco para representar su visión crítica sobre el ser humano, el poder, la libertad y la justicia social. Sus figuras no buscan simplemente decorar el recinto: confrontan, cuestionan y obligan a quien las observa a detenerse un momento.

Y es precisamente ahí donde está la magia del Paraninfo: el arte no está separado de la historia. Por este recinto han pasado generaciones de universitarios, escritores, científicos, humanistas y personalidades que han participado en algunos de los momentos importantes de la vida de la Universidad de Guadalajara.

Los murales, además, han requerido constantes trabajos de conservación. Después de distintos movimientos sísmicos que afectaron el inmueble, los frescos fueron restaurados nuevamente tras el sismo de 2016, preservando una obra que es patrimonio artístico de los mexicanos y los jaliscienses.

Hoy, visitar el Paraninfo es encontrarse con una Guadalajara que sigue hablando a través de sus edificios. Es arquitectura, memoria universitaria y, sobre todo, Orozco mirando desde las paredes para recordarnos que el arte también puede incomodar, cuestionar y hacernos pensar.

Porque en Guadalajara, hay lugares que cuentan la historia… y otros, como el Paraninfo, la tienen pintada en sus muros.

 
 
 

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