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San Esteban: el pueblo ancestral que resiste entre la ciudad y la barranca

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

A pocos kilómetros del ritmo acelerado de Guadalajara existe un lugar donde el tiempo parece avanzar más despacio. Se trata de San Esteban, una de las comunidades más antiguas de la zona norte de Zapopan y uno de los pueblos originarios que aún conservan parte de su identidad rural e indígena en medio del crecimiento metropolitano.


Ubicado cerca de la Barranca del Río Santiago y de los bosques del Nixticuil, San Esteban forma parte de una red histórica de comunidades que durante siglos han mantenido una estrecha relación con la tierra, la agricultura y las tradiciones comunitarias. Su historia está ligada a los antiguos pueblos indígenas que habitaron esta región antes de la llegada de los españoles y que posteriormente participaron en la conformación de los asentamientos que rodearon a Guadalajara.


Aunque hoy pertenece al municipio de Zapopan, San Esteban conserva la atmósfera de un pueblo tradicional. Sus calles, su templo dedicado a San Esteban Protomártir y las celebraciones religiosas continúan siendo puntos de encuentro para las familias que han habitado la comunidad durante generaciones.


La comunidad también es conocida por su organización social y por la defensa de su territorio. A lo largo de las últimas décadas, los habitantes han participado activamente en la protección de áreas naturales cercanas como el Bosque El Nixticuil, considerado uno de los pulmones ambientales más importantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara.


A pesar de encontrarse prácticamente dentro de la mancha urbana, San Esteban sigue siendo visto por muchos tapatíos como un rincón distinto. Incluso entre los aficionados a las rodadas y paseos de fin de semana, el pueblo es recomendado como un sitio donde todavía es posible encontrar paisajes rurales, tranquilidad y un ambiente alejado del bullicio de la ciudad.


Con una población cercana a los tres mil habitantes, San Esteban representa una parte poco conocida de la historia de Jalisco: la de los pueblos originarios que sobrevivieron al crecimiento urbano y que continúan conservando tradiciones, costumbres y formas de organización heredadas de sus antepasados.


Hoy, entre cerros, caminos rurales y el avance constante de la ciudad, San Esteban sigue recordando que Guadalajara no sólo está formada por avenidas y edificios modernos. También está construida sobre la memoria de comunidades que llevan siglos dando identidad a esta tierra.

 
 
 

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