Agustín de la Rosa: el Padre Rositas, sabio, escritor y benefactor de Guadalajara

En la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres hay una escultura que muestra a un sacerdote junto a un niño. Es Agustín de la Rosa Serrano, conocido cariñosamente por los tapatíos como el “Padre Rositas”, un personaje del siglo XIX cuya vida reunió sacerdocio, educación, periodismo, ciencia, literatura y una profunda labor de ayuda a la niñez vulnerable.
Agustín de la Rosa nació en Guadalajara el 30 de diciembre de 1824, dentro de una familia de escasos recursos. Desde muy joven ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara, donde destacó por su capacidad intelectual. Fue ordenado sacerdote en 1847 y en 1850 obtuvo el doctorado en Teología. Además de su formación religiosa, estudió y enseñó materias relacionadas con filosofía, matemáticas, astronomía, lenguas y ciencias.
Su curiosidad intelectual lo llevó mucho más allá de los temas estrictamente religiosos. Dominaba el latín, francés e inglés, y desarrolló un profundo conocimiento de la lengua náhuatl. Incluso el presidente Porfirio Díaz le ofreció una cátedra de Lengua Mexicana en la Escuela Nacional Preparatoria, propuesta que no aceptó.
Un sacerdote que también hacía periodismo
En una Guadalajara marcada por las discusiones políticas, religiosas y sociales del siglo XIX, De la Rosa encontró en la prensa otra herramienta para participar en el debate público.
En 1865 fundó La Religión y la Sociedad, un semanario de carácter religioso, político y literario que dirigió durante distintos periodos. Sus páginas no se limitaron a asuntos eclesiásticos: también abordaron filosofía, educación, ciencia, historia y otros temas del conocimiento. La publicación incluso tuvo una sección denominada “Parte Científico-Religiosa”, una muestra del interés del sacerdote por acercar las discusiones científicas a los lectores tapatíos.
Entre sus numerosas obras se encuentran El hombre considerado bajo su aspecto intelectual, Lecciones de Astronomía, Lecciones de la Gramática y la Filosofía de la Lengua Mexicana, La cuestión de Galileo discutida matemática y astronómicamente, Estudio de la Filosofía y Riqueza de la Lengua Mexicana y diversos textos sobre historia, educación y religión. La Universidad de Guadalajara registra una producción bibliográfica de 68 obras.
Su interés por la astronomía y las ciencias resulta especialmente llamativo para su época. En sus textos abordó matemáticas, astronomía y el célebre caso de Galileo, convirtiéndose —como ha documentado la Arquidiócesis de Guadalajara— en uno de los precursores del periodismo de ciencia en Guadalajara.
El “Padre Rositas” y sus pequeñas fieras
Pero quizá la faceta que más cariño le ganó entre los tapatíos fue la de benefactor de la niñez.
A pesar de vivir con humildad, dedicó parte importante de su vida a atender a niños pobres y desamparados. Se cuenta que recogía a menores que vivían en condiciones precarias y procuraba brindarles alimento, educación y cuidados. Los llamaba cariñosamente “sus fieras”.
Esa labor explica uno de los detalles más significativos de su monumento en la Rotonda: el Padre Rositas aparece acompañado por un pequeño niño, una representación que recuerda que su legado no solamente estuvo en los libros y periódicos, sino también en las personas a quienes ayudó.
Su figura también estuvo relacionada con la construcción del Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento, proyecto en el que colaboró como uno de los apoyos del canónigo Pedro Loza y del padre Pedro Romero, particularmente durante los primeros años de impulso al templo.
Agustín de la Rosa murió en Guadalajara el 27 de agosto de 1907, en la misma ciudad que lo vio nacer. Hoy una calle lleva su nombre y su estatua forma parte de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, donde el pedestal lo recuerda con una sencilla frase: “Sabio y benefactor”.
Y quizá esas dos palabras resumen muy bien su historia: un hombre dedicado al conocimiento, pero también a compartirlo y ponerlo al servicio de los demás.
Porque entre las páginas de la historia tapatía hay personajes que no sólo escribieron libros: también escribieron, con su propia vida, una parte de lo que Guadalajara ha querido ser.




Comentarios