Barro canelo de Tonalá: el color de la tierra que se vuelve jarro, cazuela y mesa
- heyjaliscoo
- hace 7 horas
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En Tonalá, Jalisco, la tierra no solo se pisa: se transforma. De ahí nace el barro canelo, uno de los tipos de cerámica más emblemáticos del estado, reconocido por su tono café-rojizo, su textura cálida y ese aroma a tradición que se siente con solo tocarlo.
Este barro se obtiene de arcillas locales y debe su nombre al color parecido a la canela, resultado de la tierra y del proceso de cocción. A diferencia de otros estilos más decorativos, el barro canelo se ha mantenido ligado a la vida cotidiana, a la cocina y a la mesa familiar.
Los jarros son quizá las piezas más reconocibles: ideales para agua fresca, café o atole, conservan la temperatura y aportan un sabor especial que muchos jaliscienses juran que “no sabe igual” en otro material. Las cazuelas, por su parte, son protagonistas de la cocina tradicional: perfectas para guisos, frijoles, moles o salsas que necesitan fuego lento y paciencia.
En los últimos años, el barro canelo también ha llegado a las vajillas completas 🍽️: platos, tazones y piezas que mezclan funcionalidad con estética rústica. Hoy se usan tanto en hogares como en restaurantes que buscan conectar con lo artesanal y lo local.
Cada pieza es hecha a mano, moldeada sin prisa y cocida en hornos tradicionales. No hay dos iguales, y ahí está su encanto: pequeñas imperfecciones que cuentan la historia del artesano y del barrio donde fue creada.
El barro canelo no es solo cerámica, es identidad tonalteca, herencia prehispánica y orgullo jalisciense que sigue vivo en mercados, talleres y cocinas. Porque en Jalisco, hasta la comida se sirve con historia.







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