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Escuela Municipal de Charrería: tradición viva que forma campeones en Tlajomulco

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • hace 7 minutos
  • 2 Min. de lectura

En Tlajomulco de Zúñiga la charrería no es solo un deporte, es identidad, herencia y futuro. Desde 2016, la Escuela Municipal de Charrería nació con un objetivo claro: fomentar el deporte nacional por excelencia, preservar las raíces mexicanas y formar nuevas generaciones de charros y escaramuzas con disciplina y pasión.

Bajo el lema “Tlajomulco, Semillero de Campeones”, esta escuela ha forjado talentos de nivel profesional que han representado al municipio en competencias regionales, estatales y nacionales, logrando resultados históricos. Destacan las medallas de oro obtenidas en la Olimpiada Nacional 2019 y 2022, como parte de la Selección Jalisco, un orgullo que confirma el nivel y compromiso de esta institución.

Tlajomulco también es reconocido como Tierra de Caballos. Aquí convergen algunos de los mejores arrendadores del país, lienzos charros de talla internacional, equipos campeones y artesanos especializados en los elementos de la charrería. Por ello, el Gobierno de Tlajomulco ha apostado de manera firme por el desarrollo de esta escuela, convirtiéndola en un referente a nivel nacional por su impulso al deporte y la cultura.

La formación contempla el aprendizaje de las 10 suertes charras, desde la cala de caballo y los piales en el lienzo, hasta las espectaculares manganas, el paso de la muerte y las escaramuzas, donde la participación femenina llena de color, ritmo y emoción el ruedo.

La Escuela Municipal de Charrería cuenta con diversas sedes distribuidas en el municipio, entre ellas el Lienzo Charro El Herradero, Rancho Santa María, Plaza de Toros San Juan Evangelista, Lienzo Guillermo Ibarra, Lienzo Jesús Guzmán García y Rancho San Agustín, acercando esta tradición a distintas comunidades.

Lo mejor: la inscripción es gratuita. Las y los interesados solo deben presentar su documentación básica y, una vez inscritos, contar con su equipo charro, caballo propio, el apoyo familiar y muchas ganas de aprender.

En Tlajomulco, la charrería no se mira desde la barrera: se vive, se aprende y se hereda.


 
 
 

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