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Crujientes y muy de aquí: las tostadas clásicas que saben a Jalisco

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 25 dic 2025
  • 1 Min. de lectura


En Jalisco, la tostada no es solo un antojito: es una tradición crujiente que se arma con identidad, sazón y mucho barrio. Aunque cada región le pone su toque, hay tostadas clásicas que se repiten en fondas, mercados y puestos callejeros, esas que saben a domingo en familia o a comida rápida pero bien hecha.


La base siempre es la misma: una tortilla de maíz dorada hasta quedar firme y crujiente, capaz de sostener todo sin romperse. Encima va una capa generosa de frijoles refritos —de la olla o bien martajados— que sirven como pegamento del sabor. A partir de ahí, empieza la magia tapatía.


La tostada de pata es una de las más queridas. Lleva pata de res encurtida, lechuga finamente picada, jitomate, cebolla, queso fresco y su respectiva salsa picante. Refrescante, ácida y perfecta para el calor. No puede faltar tampoco la tostada de cueritos, sencilla pero sabrosa, con ese contraste entre lo crujiente de la tortilla y lo suave del cerdito en vinagre.


Otra clásica es la tostada de pollo deshebrado o de carne desmenuzada, bañada en salsa roja o verde, coronada con crema y queso. En muchos lugares aparece también la de picadillo, con papa y carne molida, muy de casa y muy rendidora.


Y si hablamos de mercados, la tostada estilo raspada —con frijoles, col, salsa, queso y carne al gusto— es reina absoluta. Se come de pie, rápido, pero se recuerda todo el día.


En Jalisco, la tostada es práctica, sabrosa y democrática. No importa si estás en el centro de Guadalajara o en un pueblo del interior: siempre habrá una tostada bien servida esperando su mordida.

 
 
 

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