Cuando Guadalajara florece: los árboles que pintan la ciudad por temporada
- heyjaliscoo
- hace 2 horas
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En Guadalajara no solo cambian las estaciones… cambia el color de la ciudad. Hay momentos del año en los que caminar por la calle se vuelve una experiencia distinta gracias a los árboles que florecen y transforman avenidas, parques y camellones en postales vivas.
Uno de los más icónicos es la jacaranda (Jacaranda mimosifolia). Entre febrero y abril, pinta la ciudad de tonos morados que contrastan con el cielo y caen como alfombra sobre las banquetas. Es quizá el árbol más fotografiado de la temporada, y para muchos, la señal de que la primavera ya llegó.
Otro protagonista es el tabachín (Delonix regia), que explota en rojo intenso durante los meses más calurosos, entre mayo y julio. Sus flores encendidas parecen llamar la atención desde lejos, sobre todo en avenidas amplias donde su copa se abre como sombrilla.
También está el primavera (Tabebuia donnell-smithii), un árbol muy querido en la ciudad. Su flor amarilla aparece de forma breve pero espectacular, generalmente antes de que broten sus hojas, creando escenas donde las ramas parecen completamente cubiertas de oro.
En tonos rosados destaca el rosa morada (Tabebuia rosea), que florece en distintos momentos del año, especialmente antes de la temporada de lluvias. Es común verlo en colonias y parques, aportando suavidad al paisaje urbano.
Y cuando llegan las lluvias, la ciudad se vuelve más verde y aparecen árboles como el parota (Enterolobium cyclocarpum), que no destaca tanto por flores, sino por su enorme copa y sombra generosa. Es ese árbol bajo el que siempre se antoja quedarse un rato.
Cada uno tiene su momento, su estilo y su forma de hacerse notar. Algunos llenan el suelo de color, otros cubren el cielo con flores, y otros simplemente ofrecen sombra en los días más pesados.
Lo interesante es que estos árboles no están en un solo lugar: están por toda la ciudad, acompañando la vida diaria sin que siempre nos demos cuenta. Hasta que florecen… y entonces todo cambia.
Porque en Guadalajara, las estaciones no se marcan en el calendario…se viven en los árboles.




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