El Cine Tonallan: el antiguo cine de Las Nueve Esquinas donde aseguran que todavía se escuchan risas por las noches

En pleno barrio de Las Nueve Esquinas, en el Centro Histórico de Guadalajara, existe un edificio que guarda recuerdos de la época en que ir al cine era uno de los grandes planes de fin de semana. Su fachada desgastada, el antiguo letrero y sus puertas cerradas contrastan con el movimiento de uno de los barrios más tradicionales de la ciudad. Es el Cine Tonallan, un antiguo recinto cinematográfico que hoy también alimenta historias de misterio.
Quienes pasan por sus alrededores cuentan que, durante algunas noches, se alcanzan a escuchar risas y sonidos que parecen provenir del interior del inmueble. La versión paranormal asegura que son ecos de las antiguas funciones y de las personas que alguna vez llenaron sus salas. No obstante, estos relatos forman parte de la tradición oral del barrio y no existe evidencia que confirme que ocurran fenómenos sobrenaturales.
De Cine Jalisco a Tonallan: una sala en la memoria tapatía
El edificio está ubicado en la esquina de las calles Ocampo y Nueva Galicia, a unos pasos de la zona de Las Nueve Esquinas. Su historia está relacionada con la transformación de las salas cinematográficas del centro de Guadalajara durante el siglo XX.
Algunas referencias periodísticas recuerdan que el lugar fue conocido como Cine Jalisco antes de adoptar el nombre de Tonallan. También se le menciona como parte de la oferta cinematográfica que existía en el centro, cuando las familias acudían a las salas tradicionales para disfrutar los estrenos y las funciones de fin de semana.
De acuerdo con registros arquitectónicos y referencias documentales, el inmueble fue proyectado por el arquitecto Julio de la Peña Lomelín alrededor de 1970. Su diseño formó parte de una época en la que Guadalajara todavía contaba con numerosos cines de barrio y grandes salas distribuidas por el primer cuadro de la ciudad.
La época en que ir al cine era todo un acontecimiento
Antes de los complejos cinematográficos en centros comerciales, acudir al cine significaba elegir entre recintos como el Variedades, el Alameda, el Diana o el Tonallan.
Las salas del centro reunían a públicos muy distintos y formaban parte de la vida cotidiana de Guadalajara. En el caso del Tonallan, algunos testimonios recuerdan sus funciones y la cartelera que atraía a los espectadores, incluso con películas que hoy forman parte de la memoria cinematográfica de generaciones anteriores.
Sin embargo, la llegada de los videocasetes, los cambios en los hábitos de consumo y el crecimiento de los complejos multiplex modificaron el panorama de la exhibición. El Tonallan dejó de funcionar y terminó sumándose a la lista de antiguos cines que permanecieron cerrados.
El abandono y el mural que le devolvió algo de vida
Con el paso de los años, el inmueble comenzó a deteriorarse. En 2018, un colectivo de artistas urbanos intervino una de sus fachadas con el mural Conjuro, una obra de gran formato que incorporó colores y formas fantásticas al edificio.
La intervención llamó la atención de quienes recorrían el barrio y permitió que el antiguo cine volviera a destacar en el paisaje urbano, aunque ya no como un espacio de proyección cinematográfica. <Cite refs={["turn915628search0","turn915628search2"]}/>
Las risas que supuestamente se escuchan por las noches
El aspecto abandonado del edificio y su pasado como sala de espectáculos han dado pie a relatos que circulan entre vecinos y curiosos.
Una de las versiones más repetidas habla de risas que se escuchan cuando el barrio comienza a quedarse en silencio. Hay quienes las relacionan con el público que alguna vez ocupó las butacas; otros imaginan que son ecos de una época que se resiste a desaparecer.
Aunque no hay registros verificables de estos sonidos ni pruebas de actividad paranormal, la historia se suma a las leyendas urbanas que rodean algunos edificios antiguos de Guadalajara.
Un pedazo de la historia cinematográfica de Guadalajara
El Cine Tonallan permanece como un vestigio de otra manera de vivir el entretenimiento. Hoy, quienes recorren Las Nueve Esquinas pueden observar su fachada y recordar que detrás de esos muros alguna vez hubo funciones, espectadores, historias y momentos compartidos.
El inmueble se encuentra en la esquina de Ocampo y Nueva Galicia. Actualmente no funciona como cine ni es un espacio abierto al público, por lo que lo recomendable es conocerlo desde el exterior y respetar el acceso privado.
Quizá las risas que algunos aseguran escuchar sean solamente parte de una leyenda; pero algo sí es cierto: en Guadalajara hay edificios que, incluso después de cerrar sus puertas, siguen contando historias.
¿Tú has pasado por el antiguo Cine Tonallan o conoces alguna otra historia misteriosa de Las Nueve Esquinas?




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