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El Expiatorio: el templo que late en el corazón de Guadalajara

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 15 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

En pleno Centro de Guadalajara hay un lugar que no pasa de moda, no importa cuántas veces lo visites: el Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento. Imponente, elegante y con ese aire europeo que lo hace inconfundible, este templo es uno de los grandes símbolos de la ciudad y un punto de encuentro para tapatíos y visitantes.

Su construcción inició a finales del siglo XIX y, como muchas historias de Jalisco, fue larga, pausada y llena de retos. Décadas después, el resultado es una joya del estilo neogótico, con vitrales traídos de Francia, esculturas detalladas y una fachada que invita a detenerse, aunque vayas con prisa. Aquí no hay pierde: el Expiatorio siempre llama la atención.

Uno de sus grandes distintivos es el reloj carrillón, que cada hora regala un pequeño espectáculo con figuras en movimiento. Es de esos detalles que ya son parte de la rutina urbana: vas pasando, escuchas las campanas y volteas sin pensarlo. Guadalajara también se cuenta en esos momentos.

Más allá de lo religioso, el Expiatorio es un espacio vivo. A su alrededor se mezclan estudiantes, familias, personas que buscan un momento de calma y quienes simplemente disfrutan sentarse en la explanada. Es un respiro en medio del ruido citadino, un punto donde el tiempo parece ir más despacio.

El Templo Expiatorio no solo es arquitectura y tradición, es identidad. Un recordatorio de que en Guadalajara la historia no se guarda en vitrinas: se camina, se mira y se vive todos los días.

 
 
 

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