El puente de San Juan de los Lagos: una obra que comenzó en tiempos de la Corona

Antes de convertirse en uno de los destinos religiosos más visitados de Jalisco, San Juan de los Lagos ya era un punto importante de paso entre distintas rutas del occidente y el centro del país. En ese contexto surgió una obra que todavía forma parte del paisaje de la ciudad: su histórico puente sobre el río San Juan.
La construcción fue autorizada mediante una cédula real en 1788, como parte de un proyecto que contemplaba varios puentes para mejorar las comunicaciones de la región. La obra se volvió especialmente relevante por el constante movimiento de viajeros y peregrinos que llegaban a San Juan.
Los trabajos no avanzaron de manera continua. En 1792 la construcción quedó suspendida, cuando el puente todavía estaba inconcluso. Años después, en enero de 1811, comenzó a utilizarse de manera provisional: se colocaron tablones sobre los pilares para permitir el paso de las tropas realistas que se dirigían hacia el Puente de Calderón durante la campaña contra el ejército insurgente.
La terminación de sus bóvedas ocurrió después de la consumación de la Independencia, por lo que el puente que comenzó a construirse durante el periodo colonial terminó formando parte del paisaje de una nación ya independiente. Con el paso del tiempo también recibió adecuaciones para responder a las necesidades del tránsito moderno; en 1955 fue reforzado para el paso de vehículos.
Hoy, el puente conecta el área del centro de San Juan de los Lagos con la zona de Sangre de Cristo y forma parte del patrimonio arquitectónico que permite recorrer, literalmente, un pedazo de la historia de la ciudad.
Porque en San Juan de los Lagos hay caminos que no solo llevan a un destino: también cuentan cómo se llegó hasta aquí.




Comentarios