La Casa de los Perros: misterio, arquitectura y leyenda en el corazón del Panteón de Mezquitán
- heyjaliscoo
- 22 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 29 dic 2025

Entre pasillos silenciosos y mausoleos centenarios del Panteón de Mezquitán se levanta una de las construcciones más intrigantes de Guadalajara: La Casa de los Perros. Su nombre no es casualidad. En la parte superior del inmueble destacan esculturas de perros que, desde hace décadas, parecen vigilar el lugar con una presencia firme y enigmática.
Esta construcción, de estilo ecléctico con influencias europeas, rompe con la estética funeraria tradicional. Más que una tumba, parece una pequeña casa fortificada, lo que ha alimentado historias, rumores y leyendas urbanas que han pasado de generación en generación entre los tapatíos.
La más conocida cuenta que un espíritu custodia unas escrituras o documentos valiosos ocultos dentro del inmueble, y que los perros —reales o sobrenaturales— fueron colocados como símbolos de protección. Hay quienes aseguran que por las noches se escuchan ruidos extraños o se percibe una sensación pesada al acercarse, como si algo aún cuidara lo que ahí se resguarda.
Más allá del mito, La Casa de los Perros es un reflejo del gusto arquitectónico de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando las familias acomodadas buscaban perpetuar su memoria a través de monumentos funerarios únicos, cargados de simbolismo.
Hoy, esta edificación es parte del imaginario colectivo de Guadalajara: un punto donde la historia, el arte y lo paranormal se cruzan. Para muchos visitantes, recorrer el Panteón de Mezquitán no está completo sin detenerse frente a esta casa silenciosa que, entre sombras y leyendas, sigue despertando curiosidad.
Porque en Guadalajara, hasta los panteones cuentan historias… y algunas, todavía guardan secretos.







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