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La monja del Hospital Civil Viejo: la religiosa que, según la leyenda, sigue cuidando a los enfermos de noche

Foto del escritor: heyjaliscoo
heyjaliscoo
hace 2 horas
2 min de lectura

En el barrio de El Retiro, entre los pasillos del antiguo Hospital Civil de Guadalajara, existe una historia que mezcla el misterio con una de las vocaciones más nobles: cuidar a quienes sufren.

Se trata de la leyenda de Sor Manuela Lozano Mendoza, una religiosa que, según cuentan pacientes y trabajadores del hospital, no habría dejado de cumplir su labor ni siquiera después de su muerte. Dicen que, cuando cae la noche y los pasillos quedan en silencio, una monja vestida de blanco todavía recorre las habitaciones para vigilar a los enfermos.


Pero lo más curioso de esta historia es que la protagonista habría existido realmente.


Sor Manuela: una vida dedicada a cuidar

De acuerdo con las versiones difundidas sobre esta leyenda, Sor Manuela llegó al Hospital Civil Fray Antonio Alcalde en 1968. Su dedicación al cuidado de los pacientes la llevó a convertirse en jefa de enfermeras apenas dos años después.


Durante más de dos décadas habría trabajado en el hospital, donde se ganó el reconocimiento de compañeros y pacientes por su vocación de servicio.


En marzo de 1994 falleció a causa de cáncer. Sin embargo, poco tiempo después comenzaron a circular relatos sobre una presencia que parecía conocer perfectamente las instalaciones y las necesidades de quienes permanecían internados.


La monja que aparece durante la madrugada

La historia cuenta que algunos pacientes comenzaron a relatar experiencias similares: durante la noche, una religiosa se acercaba a sus camas para preguntarles cómo se sentían, acomodarles las cobijas, revisar sus sueros o incluso llevarles agua.


La describían como una mujer amable, vestida con hábitos religiosos y, en algunas versiones, acompañada de una pequeña lámpara para alumbrar su camino.


Lo inquietante llegaba al día siguiente, cuando los enfermos agradecían a las enfermeras por la atención recibida y descubrían que ninguna de las trabajadoras de turno había realizado aquella visita.

Algunos trabajadores también habrían asegurado verla cruzar pasillos o entrar en habitaciones, para después desaparecer sin explicación.

La versión más conmovedora sostiene que no se trata de un espíritu que busca asustar, sino de una religiosa que habría permanecido ligada al lugar donde dedicó su vida a ayudar a los demás.


¿Un fantasma o el recuerdo de una vocación?

Como ocurre con muchas leyendas urbanas, no existen pruebas verificables de apariciones sobrenaturales en el hospital. Lo que sí se repite en las distintas versiones es el nombre de Sor Manuela y el recuerdo de una religiosa que dedicó años al cuidado de los pacientes.


El Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, fundado a finales del siglo XVIII por iniciativa del obispo Fray Antonio Alcalde, ha sido testigo de generaciones de historias de vida, enfermedad, esperanza y despedida. En un lugar donde la medicina y la fragilidad humana se encuentran todos los días, quizá no sorprende que surjan relatos que intentan explicar aquello que algunos aseguran haber visto durante la madrugada.


Y así, entre guardias nocturnas, habitaciones silenciosas y pasillos que guardan siglos de historia, permanece la leyenda de la monja que nunca dejó de cuidar.

Porque dicen que, si alguna noche necesitas ayuda en el Hospital Civil Viejo, quizá no sea una enfermera de turno quien se acerque a tu cama.

Quizá sea Sor Manuela.


 
 
 

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