Guadalajara se endulzó con la tradición: así se vivió la 4.ª edición del Festival del Pan de Muerto

El aroma a pan recién horneado, el azúcar espolvoreada y las ganas de probar algo diferente fueron protagonistas de la 4.ª edición del Festival del Pan de Muerto en Guadalajara, un encuentro que reunió a panaderías, emprendedores y amantes de uno de los sabores más representativos del Día de Muertos.
Durante cuatro días, el festival ofreció una experiencia para disfrutar esta tradición desde distintas versiones: desde el clásico pan de muerto, con su característica cubierta de azúcar y esencia de azahar, hasta propuestas rellenas de Nutella, crema pastelera y otras combinaciones que demostraron que esta pieza tradicional también puede reinventarse.
Del pan tradicional a las versiones más originales
La variedad fue uno de los grandes atractivos del encuentro. Los asistentes pudieron recorrer los puestos, conocer diferentes propuestas de productores locales y, por supuesto, elegir qué probar.
Entre las opciones también destacaron los panqués y una de las preparaciones que más curiosidad despierta: la nieve de pan de muerto, una manera diferente de llevar el sabor de temporada a otro formato.
Pero no todo fue comprar y comer. El festival también contempló talleres para decorar el propio pan de muerto, una actividad que permitió a niñas, niños y adultos involucrarse en el proceso creativo y llevarse una experiencia más allá del antojo.
Dos sedes para celebrar el sabor de temporada
La celebración se realizó en dos espacios de la zona metropolitana. El 29 y 30 de octubre, la sede fue Casa Rosa Luis Barragán, en Chapalita Sur, con una entrada de 50 pesos por adulto.
Posteriormente, el 31 de octubre y 1 de noviembre, el encuentro se trasladó al Club de Leones de Guadalajara, en Zapopan, donde la entrada fue gratuita.
La propuesta tuvo un propósito que va más allá de reunir opciones gastronómicas: dar visibilidad a productores locales, impulsar pequeños emprendimientos y acercar al público a quienes mantienen viva la elaboración artesanal de este pan.
Una tradición que también se disfruta en familia
Entre degustaciones, talleres y nuevas combinaciones, el Festival del Pan de Muerto se convirtió en un plan para compartir durante las celebraciones de Día de Muertos.
Porque si algo caracteriza a esta temporada es que los recuerdos también llegan a través de los sabores. Y en Guadalajara, el pan de muerto sigue encontrando nuevas formas de conquistar paladares sin perder su lugar en la tradición.
Una edición más que demuestra que, cuando se trata de pan de muerto, siempre hay espacio para una pieza más… aunque hayamos dicho que ya no podíamos comer.




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