“Mijo”, “órale pues”, "bien mucho" y otros modos de hablar que hacen único a Jalisco
- heyjaliscoo
- 30 dic 2025
- 2 Min. de lectura

En Jalisco no solo se reconoce el acento: se siente. Basta escuchar un “¿qué pasó, mijo?”, un “órale pues” o un “ey, vente pa’ acá” para saber que estás en tierra tapatía. Los coloquialismos forman parte del ADN cotidiano del estado y son una de las expresiones más vivas de nuestra identidad.
La palabra “mijo” —contracción cariñosa de “mi hijo”— no siempre implica parentesco. Aquí se usa para llamar con confianza, cercanía o afecto, ya sea entre familiares, amistades o incluso entre desconocidos. Es una forma cálida de hablar que rompe el hielo y acorta distancias.
El clásico “órale” es probablemente uno de los comodines más poderosos del lenguaje jalisciense. Puede significar sorpresa, acuerdo, prisa, emoción o ánimo, dependiendo del tono y el contexto. Un simple “órale” puede cerrar una conversación… o arrancar una aventura.
Luego está el “ey”, corto y directo, muy usado para llamar la atención de alguien, especialmente entre jóvenes. Se mezcla con frases como “ey, qué onda” o “ey, espérate”, y refleja el ritmo relajado pero expresivo de la ciudad.
A estos se suman joyas muy locales como:
“¿Qué pachó?” (¿qué pasó?)
“Al ratón” (luego, más tarde)
“Bien mucho” (en gran cantidad)
“Aguas” (pon atención)
“Recién” usado para referirse a algo reciente, aunque haya pasado horas o días
Estos coloquialismos no son errores del idioma, sino formas legítimas de hablar, cargadas de historia, convivencia y tradición oral. Se aprenden en la calle, en la familia, en el mercado, en el camión y en la sobremesa.
Hablar como jalisciense es una manera de decir quién eres y de dónde vienes. Porque en Jalisco, el lenguaje no solo comunica:convive, abraza y cuenta historias.







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