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Rituales de Año Nuevo al estilo tapatío: entre fe, costumbre y buena vibra

  • Foto del escritor: heyjaliscoo
    heyjaliscoo
  • 1 ene
  • 2 Min. de lectura

En Guadalajara y en muchos rincones de Jalisco, el Año Nuevo no llega solo con campanadas: llega con rituales que mezclan fe, tradición y ese toque muy tapatío de hacerlo todo con intención. Aquí no se trata solo de pedir deseos, sino de cerrar ciclos y empezar bien el año.


Uno de los rituales más comunes es prender una veladora antes de la medianoche. En muchos hogares se hace una oración breve, se agradece lo vivido y se pide por salud, trabajo y tranquilidad para la familia. Es un momento íntimo, sencillo y muy nuestro, donde la fe se vive en casa.


También está el clásico de barrer la casa el 31 por la noche. No es solo limpieza: es simbólico. Se cree que al barrer se va lo negativo del año que termina y se deja espacio para lo nuevo. En algunos barrios todavía se escucha eso de “que no se quede nada viejo”.


La tradición de las uvas tampoco falta. Comerlas al ritmo de las campanadas sigue siendo un ritual fuerte, acompañado de deseos dichos en voz baja, como si el año nuevo ya estuviera escuchando. Algunos suman el uso de ropa interior de colores, según lo que se quiera atraer: amor, dinero o salud.


En zonas más tradicionales, hay quienes salen con una maleta a la calle para atraer viajes o nuevas oportunidades, mientras otros escriben en un papel lo que quieren dejar atrás y lo queman como símbolo de renovación.

En Jalisco, los rituales de Año Nuevo no son superstición: son esperanza. Son una forma muy tapatía de decirle al calendario que estamos listos para lo que venga, pero con los pies en la tierra y el corazón bien puesto.

 
 
 

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