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Zapopan: donde la fe y el arte urbano conviven en las mismas calles

Foto del escritor: heyjaliscoo
heyjaliscoo
hace 5 horas
2 min de lectura

Caminar por el Centro de Zapopan es encontrarse con una ciudad donde el pasado y el presente no necesitan separarse. A pocos pasos de una de las tradiciones religiosas más importantes de Jalisco aparecen museos, esculturas, galerías, restaurantes, plazas y expresiones de arte urbano que convierten las calles en parte del escenario cultural.


El corazón de esta zona está marcado por la Basílica de Zapopan, cuya construcción comenzó en 1690 por iniciativa de frailes franciscanos. Su arquitectura combina elementos del barroco y otros lenguajes posteriores, mientras que su atrio y la Plaza de las Américas forman uno de los espacios públicos más reconocibles del municipio.


Pero la vida del Centro no termina en los muros de la Basílica. Frente a ella se encuentra un circuito cultural en el que conviven el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), espacios dedicados al arte wixárika, plazas y andadores. El MAZ, inaugurado en 2002, es un museo público dedicado al arte contemporáneo y busca precisamente generar diálogo entre las expresiones establecidas y las nuevas ideas.


Y ahí aparece una de las postales más interesantes de Zapopan: la tradición religiosa compartiendo espacio con el arte contemporáneo.


El municipio incluso ha impulsado proyectos para llevar las manifestaciones artísticas directamente a las calles. El Andador 20 de Noviembre, la Plaza de los Caudillos y la Plaza de las Américas han recibido intervenciones de arte urbano, incluyendo murales tridimensionales que convierten el espacio público en una galería abierta.


Esta convivencia también forma parte de una visión más amplia para revitalizar el primer cuadro. El llamado Distrito de Museos del Centro de Zapopan contempla un polígono cultural de más de 10 mil metros cuadrados, con museos, galerías y espacios para exposiciones al aire libre, conectado por el Andador 20 de Noviembre desde los Arcos de Zapopan hasta el atrio de la Basílica.

Y mientras las fachadas históricas recuerdan al Zapopan de otras épocas, las esculturas y propuestas contemporáneas hablan de una ciudad que continúa transformándose. Es el caso de distintos proyectos de escultura monumental, que han llevado obras de artistas contemporáneos a calles y espacios públicos del municipio.


En medio de todo esto permanece una tradición que cada año vuelve a llenar las calles de música, danzas, rezos y peregrinos: la Romería de la Virgen de Zapopan, inscrita desde 2018 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.


Así, el Centro de Zapopan ofrece una postal muy jalisciense: una basílica que concentra siglos de historia, una plaza que reúne a la comunidad, museos que miran hacia el presente y obras de arte que salen de las salas para encontrarse con quienes caminan por la ciudad.


Porque en Zapopan la cultura no está encerrada en un solo lugar. La fe, la historia y el arte contemporáneo comparten las mismas calles, y justamente ahí está una de las riquezas de este corazón zapopano.

 
 
 

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