Alejandro Zohn: el arquitecto que transformó Guadalajara con concreto, geometría y visión social

Alejandro Zohn: el arquitecto que transformó Guadalajara con concreto, geometría y visión social
Hay un lugar en Guadalajara donde conviven miles de historias todos los días: el Mercado Libertad, mejor conocido como San Juan de Dios. Sus pasillos, puestos y enormes cubiertas no solo forman parte de la vida comercial tapatía; también representan una de las obras más importantes de Alejandro Zohn, el arquitecto que ayudó a definir la identidad moderna de la ciudad.
Nacido en Viena, Austria, el 8 de agosto de 1930, Zohn llegó a México con su familia cuando era niño y se estableció en Guadalajara. Estudió ingeniería civil y arquitectura en la Universidad de Guadalajara, donde desarrolló una carrera que combinó innovación estructural, funcionalidad y una preocupación constante por las necesidades sociales.
San Juan de Dios: una obra que cambió la manera de mirar los mercados
Si existe una construcción imprescindible para entender su legado, es el Mercado Libertad. Diseñado a finales de la década de 1950 e inaugurado en 1959, el edificio destacó por su escala, sus espacios abiertos y el uso innovador del concreto armado.
Uno de sus elementos más llamativos son las cubiertas curvas conocidas como paraboloides hiperbólicos, estructuras que permiten crear grandes superficies techadas sin recurrir a una sucesión convencional de columnas y vigas. La entrada de luz y la amplitud de los espacios contribuyen a que el mercado funcione como una gran estructura colectiva.
El proyecto contemplaba mucho más que puestos comerciales: en su diseño original se incluyeron servicios como estacionamiento, atención médica, guardería y espacios deportivos. La intención era responder a las necesidades de comerciantes y visitantes mediante un edificio que integrara distintas actividades.
La relevancia arquitectónica del mercado fue reconocida oficialmente cuando recibió la declaratoria de Monumento Artístico Nacional en 2005.
Del Parque Agua Azul a las viviendas de Guadalajara
La obra de Zohn no se limita a San Juan de Dios. También diseñó espacios que forman parte de la memoria urbana y cotidiana de los tapatíos.
La Concha Acústica del Parque Agua Azul es otra de sus obras representativas. Construida a finales de los años cincuenta, integra una estructura de concreto con un escenario pensado para presentaciones y actividades culturales al aire libre. Junto con el puente peatonal del parque, muestra su interés por combinar ingeniería, diseño y espacios para la convivencia. <Cite refs={["turn360221search2","turn360221search3"]}/>
En el ámbito habitacional, desarrolló proyectos como la Unidad Habitacional CTM de Atemajac y la Unidad Ricardo Flores Magón. En ellos exploró alternativas para atender la demanda de vivienda, incluyendo esquemas de autoconstrucción planificada y soluciones adaptadas a las condiciones de cada terreno.
También participó en el diseño del edificio de los Archivos Generales del Gobierno de Jalisco, un inmueble de gran escala que refleja su capacidad para resolver programas arquitectónicos complejos.
Una arquitectura que combinaba ingeniería y vida cotidiana
La aportación de Alejandro Zohn estuvo en demostrar que la estructura de un edificio podía ser mucho más que un recurso técnico. El concreto, las formas geométricas y los materiales utilizados en estado natural se convirtieron en herramientas para construir espacios funcionales con una identidad propia.
Su trabajo formó parte de una etapa en la que Guadalajara consolidó su arquitectura moderna gracias al intercambio de ideas entre profesionales mexicanos y extranjeros. En ese contexto, Zohn encontró una voz propia y desarrolló proyectos que influyeron en mercados, viviendas, instalaciones deportivas y edificios públicos.
A lo largo de su trayectoria recibió reconocimientos como la Presea José Clemente Orozco y el nombramiento honoris causa del Colegio de Arquitectos de Jalisco. Falleció en Guadalajara el 4 de agosto de 2000, dejando una obra que sigue presente en el paisaje urbano.
El legado de Zohn sigue vivo en la ciudad
Visitar San Juan de Dios es recorrer un espacio que pertenece tanto a la historia comercial como a la arquitectónica de Guadalajara. Detrás del bullicio, los aromas y el movimiento de sus pasillos hay una estructura concebida para reunir actividades, aprovechar el espacio y responder a una ciudad en crecimiento.
El legado de Alejandro Zohn está precisamente ahí: en una arquitectura que no se quedó en el papel ni en los museos, sino que se incorporó a la vida diaria de miles de personas.
Porque algunas de las obras más importantes de una ciudad no son las que se contemplan desde lejos, sino aquellas que seguimos habitando sin dejar de descubrirlas.




Comentarios